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Obesidad y Sobrepeso

La obesidad: una enfermedad infradiagnosticada

La obesidad: una enfermedad infradiagnosticada

La obesidad es una enfermedad crónica que se define como un exceso de grasa corporal que aumenta el riesgo de sufrir enfermedades cardiovasculares y algunos tipos de cáncer, y puede limitar el bienestar de las personas que la sufren1-5

En 30 años el número de personas con obesidad ha aumentado más del doble en España6

La obesidad afecta a 1 de cada 5 personas entre 25 y 64 años en España. Esta cifra además de indicar que se trata de una epidemia, destaca la necesidad de poner en marcha medidas preventivas, porque además según el posicionamiento de la Sociedad Española para el Estudio de la Obesidad (SEEDO) de 2016 “la obesidad es una de las enfermedades más prevalentes e infravaloradas, menos diagnosticadas y tratadas de la historia”.1,3,5

El diagnóstico de la obesidad es un tema que genera debate, ya que en general se ha definido como obesidad tener un índice de masa corporal (IMC) igual o mayor a 30 kg/m2.1,2,5

Medidas para el diagnóstico de la obesidad: IMC, porcentaje de grasa corporal, relación cintura-cadera, etc.

Además del índice de masa corporal existen otras formas de evaluar la obesidad porque se considera que este no es suficiente para definir la obesidad.1,2,5

Por definición el IMC solo refleja una relación entre el peso (en kilogramos) y la talla o altura de la persona en metros al cuadrado. Por tanto, aunque en general es un dato práctico que suele relacionarse bien con el porcentaje de grasa, tiene limitaciones al no valorar su distribución en el organismo.1,2,5

De tal forma que, para algunas personas, como quienes tienen baja estatura, los que tienen edad avanzada, las personas musculadas o las embarazadas, el IMC tiende a valorar por encima o por debajo el peso corporal. Por ejemplo, en un hombre que practica culturismo, como el IMC no valora la proporción entre músculo y grasa, podría estar por encima de 30 kg/m2, que por definición indicaría que tiene obesidad, pero si se midiera el porcentaje de grasa corporal se podría observar que este no supera el porcentaje indicado para definirlo como obeso.1,2,5,7

Si el diagnóstico se basa en el porcentaje de grasa corporal, se considera obesidad cuando la grasa supera un 25% del peso corporal en hombres y un 33% en mujeres. Para poder realizar esta medida los especialistas necesitan utilizar aparatos específicos. Entre estos se encuentran los que se basan en la bioimpedancia, y otros métodos que son considerados de referencia para medir tanto el porcentaje de grasa corporal como su distribución por el organismo, como son la densitometría de rayos X, la tomografía axial computarizada (TAC) y la resonancia magnética nuclear (RMN).1,2

Las consecuencias de la obesidad para la salud y para la sociedad requieren cambios sociales e individuales1,2

Tanto el exceso de grasa corporal como el reparto de esta en el organismo se relacionan con el aumento del riesgo de desarrollar otras enfermedades con importantes consecuencias para la salud, como la diabetes, la hipertensión arterial, las enfermedades respiratorias, los problemas en el funcionamiento de los riñones, las alteraciones del hígado y algunos tipos de cáncer.1-5

Pero existen barreras que a día de hoy impiden que la obesidad sea diagnosticada y tratada de forma adecuada, que muchas de ellas no dependen de la voluntad de las personas con obesidad, ya que en general se tiende a infravalorar el problema. Estas barreras principalmente son:1,2

  • Que la obesidad no se reconoce como una enfermedad2
  • Falta formación sobre la complejidad de la obesidad (causas, tratamientos) 2
  • El entorno no ayuda a seguir hábitos saludables2
  • Son necesarios más recursos sanitarios para atender a los pacientes con obesidad2
  • Se trata de forma inadecuada porque se pierde de vista que es un problema crónico2

En resumen, la obesidad es una enfermedad crónica que para ser diagnosticada y tratada de forma adecuada requiere acudir a expertos en salud que trabajen en equipos con otros especialistas, que evalúen correctamente a cada persona y diseñen un plan individualizado que ayude perder peso de forma duradera con beneficios para la salud y la calidad de vida de las personas con obesidad.1,2

Bibliografía

  1. Lecube A, Monereo S, Rubio MA, et al. Prevención, diagnóstico y tratamiento de la obesidad. Posicionamiento SEEDO 2016. Endocrinol Diabetes Nutr. 2017;64(S1):15-22.
  2. Masmiquel L. Obesidad: visión actual de una enfermedad crónica. Medicina Balear 2018;33(1);48-58.
  3. Aranceta-Bartrina J, Pérez-Rodrigo C, Alberdi-Aresti G, et al. Prevalencia de obesidad general y obesidad abdominal en la población adulta española (25–64 años) 2014–2015: estudio ENPE. Rev Esp Cardiol. 2016;69(6):579–587.
  4. Sayols-Baixeras S, Subirana I, Fernández-Sanlés A, et al. DNA methylation and obesity traits: An epigenome-wide association study. The REGICOR study. Epigenetics. 2017;12(10):909-916.
  5. Guía clínica de obesidad. Fisterra. Fecha última revisión 31/03/2017. Disponible: https://www.fisterra.com/guias-clinicas/obesidad/ [acceso: diciembre de 2018].
  6. ENSE Encuesta Nacional de Salud España 2017. Ministerio de Sanidad, Consumo y Bienestar Social. Madrid, 26 junio 2018. Disponible: https://www.mscbs.gob.es/estadEstudios/estadisticas/encuestaNacional/encuestaNac2017/ENSE17_pres_web.pdf [acceso: diciembre de 2018].
  7. Montoya MC. El IMC ya no será determinante para el diagnóstico de la obesidad.Gaceta Médica. Publicado: 17/03/2017. Disponible: http://www.gacetamedica.com/especializada/el-imc-ya-no-sera-determinante-para-el-diagnostico-de-la-obesidad-CL805127 [acceso: diciembre de 2018].

 

 

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